Festivales, brujas y miles de casas rurales: la Alpujarra se reinventa
Quien se meta este verano en el coche y ponga rumbo a la Alpujarra de Granada pensando que se va a encontrar un lugar precioso y despoblado, únicamente acertará en lo primero. Porque lo segundo hace ya varios años que no se cumple. De hecho, el nivel de ocupación turística se acerca al cien por cien.En la comarca granadina hace tiempo que se tomaron muy en serio la necesidad de romper la estacionalidad, de ser un espacio que se disfrutaba en otoño, invierno y primavera pero que, con la llegada del verano y el inherente calor, dejaba de tener encanto. La gente se decantaba por los destinos costeros y eso era todo.Hace aproximadamente dos décadas que la Alpujarra conoce el turismo rural y, en ese periodo, los espacios para practicarlo se han multiplicado. En lugares como Bubión (poco más de 300 habitantes censados), podría decirse que hay más viviendas para visitantes que para gente local. Establecimientos como la Villa Turística de Bubión, gestionada por la Junta de Andalucía, están casi llenos y las casas rústicas que colman sus empinadas calles deben reservarse con mucha antelación .Las casas son propiedad de gente del lugar que hace tiempo vio que el pueblo tenía dos alternativas: vivir de eso o dejarse morir. El turismo ha frenado la despoblación, eso es un hecho, aunque esa consecuencia positiva no está exenta de problemas, ya se sabe que las monedas tienen dos caras. Los coches de los visitantes llenan el pueblo, las cunetas y cualquier otro sitio. El impacto visual es evidente. El riesgo de que se pierda la esencia local, alto.El visitante va buscando el encanto de las casas tradicionales y sus típicas chimeneas, como éstas en Bubión G. OrtegaNo se nota únicamente allí. En Pampaneira, a sólo unos kilómetros y también en el Barranco del Poqueira, también hay algo más de 300 personas empadronadas. Pero nadie lo diría si hubiera pasado por allí el primer fin de semana de julio. En el pueblo se celebró el Festival Sulayr, con varias actuaciones en directo, y no cabía ni un alfiler. Ni un coche más, eso tampoco.Hostales, apartamentos y, por supuesto, bares y restaurantes, aprovecharon para hacer caja. Las tiendas de recuerdos, de productos artesanales, de queso y vino de la zona, facturan allí en verano tanto como el resto del año. Se venden jarapas, chocolate y miel, se despachan cientos de platos alpujarreños, esas contundentes raciones de jamón, huevo, chorizo, morcilla, pimientos y papas a lo pobre que tanto alimentan. Todo funciona como el resto del año. Ese fin de semana, seguramente, mejor aún.En Capileira, en todo lo alto del mencionado Barranco del Poqueira , también llevan años con las pilas puestas. Antes, las pocas casas para turistas que había eran casi todas de un hombre llamado Rosendo, que regentaba además una carnicería. Ahora, esa especie de monopolio ya no existe y los visitantes se enseñorean del que quizás sea el pueblo más bonito de ese valle y llenan sus calles, pasan bajo a sus tinaos y saludan a los lugareños, que invariablemente dan los buenos días o las buenas noches a quienes pasan por sus puertas.De los citados, Capileira es seguramente el que más oferta gastronómica ha tenido tradicionalmente. Si hubiera más restaurantes, también se llenarían, porque la demanda es enorme. Como muestra, un botón: en la plaza que hay a espaldas de la iglesia se ubica una pizzería heterodoxa, que sirve comida italiana pero también platos alpujarreños. A las ocho y media de la tarde hay gente en la terraza, pero nadie dentro. A las nueve ya no queda sitio en el interior.Los paisajes y la naturaleza son, por supuesto, otro atractivo G. OrtegaHablando de terrazas, no hace falta ni decir que están abarrotadas. En Capileira y en cualquier otro pueblo. Sobre todo a partir de las ocho de la tarde, cuando empieza a notarse un poco el fresco. Porque es un dato objetivo que la temperatura es allí más baja que en la capital, entre otras cosas porque la vegetación es más exuberante. Tampoco hay tanto aparato de aire acondicionado lanzando calor a la calle.En cambio, sigue circulando una leyenda que asegura que se está fresco todo el día. A no ser que se suba al Veleta, eso es falso. Llega a hacer mucho calor y por eso las casas rurales con piscina son las más demandadas. Además de evitar el calor, algunas tienen un aliciente añadido: desde allí se ven algunas cumbres de la sierra donde todavía hay algunas zonas ligeramente nevadas. Se cotizan al alza: una casa para cuatro personas que disponga de piscina puede costar perfectamente 150 euros por día .La consigna es reinventarse, que es algo que sin duda ha hecho Soportújar. Este pueblo de menos de 300 habitantes le ha sabido sacar partido de manera extraordinaria a su relación con las brujas, que se remonta al nacimiento del municipio, cuando fue poblado por gallegos (de ahí su nombre) y se extendieron leyendas de meigas y conjuros . Ahora, Soportújar es casi oficialmente el pueblo de las brujas. Están por todas partes, incluso en la fachada del ayuntamiento. Abundan las tiendas de souvenirs relacionados con ellas, hay una casita de Hansel y Gretel (raptados por una bruja, recuérdese), monumentos casi en cada esquina y, en definitiva, una pujante industria que proporciona empleo y riqueza económica.El monumento a las brujas de la Plaza del Ayuntamiento es uno de los reclamos de Soportújar G. OrtegaQuien no lo crea, que vaya allí en la fiesta de Halloween. Aunque vale también un domingo cualquiera, incluso en un tórrido mes de julio. Apenas hay zonas de sombra y los aparcamientos escasean –un buen negocio es montar uno en un descampado- pero los niños van a insistir mucho en ir, así que el turismo familiar tiene allí una parada obligatoria.En Bérchules, donde también viven unas 300 personas, han hecho de la necesidad virtud. O del error oportunidad. El 31 de diciembre de 1993, el pueblo sufrió un apagón que impidió a sus habitantes comerse las uvas como todos los años. Fue una decepción en toda regla, un auténtico disgusto el que se llevaron.Para compensar a los berchuleros, el ayuntamiento tomó una decisión: al año siguiente, las uvas se tomarían el primer sábado de agosto . Y la gente lo vio muy bien. La del pueblo y, paulatinamente, la de fuera. El boca-oreja no falla, ya se sabe. Así que, desde entonces, Bérchules recibe esa noche a miles de personas que disfrutan de una auténtica fiesta de Nochevieja. Lo cual incluye, por ejemplo, nieve artificial, un Belén viviente, mantecados y, por supuesto, las llamadas uvas de la suerte, que evidentemente se toman a las doce de la noche. De camino, se promocionan productos de la zona y los lugares para pernoctar que hay en las cercanías se llenan.El tinao, típica construcción alpujarreña, llama mucho la atención G. OrtegaEn Busquístar ya había un atractivo veraniego, en concreto un festival de jazz, que llevaba a la zona a algunos aficionados al género. No es el único que ha recurrido a la música para ganar visitantes. En Laroles, casi en el límite con la provincia de Almería, celebran del 26 de julio al 13 de agosto el 'Me vuelves Lorca', enfocado fundamentalmente al teatro, pero también con gotas de flamenco.Siguiendo con la música, en Válor han apostado por un festival llamado Cebolla Rock y en Cáñar por otros aires diferentes. Entre el 10 y el 12 de julio se celebra la quinta edición del Cáñar Clásico , con once actuaciones donde se interpretará a Bach, Mozart, Beethoven y otros genios atemporales. Allí viven algo más de 400 personas, pero esos días llegan muchos de fuera, lo cual a su vez repercute positivamente en la cercana Órgiva, que tiene más plazas hoteleras y una oferta de casas rurales impresionante.La onda expansiva, por tanto, alcanza a otros puntos de la comarca. La bola sigue creciendo año a año con el riesgo de alcanzar la saturación. Pero mientras tanto, quien puede le da un bocado a la Gran Manzana, que es lo que se decía de Nueva York. De ahí le viene su apodo.
Explicación del estado
Gorabehera konpondu da. Zerbitzu elektrikoa erabat berreskuratu da.
Resumen de la incidencia
Se ha registrado un meteorologia gorabehera en varias zonas de España. La causa está relacionada con condiciones meteorológicas adversas. Actualmente la incidencia está ebatzita. Fue resuelta el 2026(e)ko uztailaren 13(a).
Impacto estimado
Tipo de incidencia
Meteorologia gorabehera
Severidad
Major
Fecha de detección
2026 uzt. 13(a) (05:16)
Última actualización
2026 uzt. 13(a) (13:21)
Fuente original
Fuente
Noticias
Fecha de detección
Jul 13, 2026
Confianza: 40%
Qué ocurrió
Se ha registrado un meteorologia gorabehera en varias zonas de España. La causa está relacionada con condiciones meteorológicas adversas. Actualmente la incidencia está ebatzita. Fue resuelta el 2026(e)ko uztailaren 13(a).
Zonas afectadas
La incidencia se localiza en varias comunidades autónomas, afectando principalmente a varias provincias.
Historial del incidente
Festivales, brujas y miles de casas rurales: la Alpujarra se reinventa
2026/7/132026/7/13 (13:21:54)
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2026/7/132026/7/13 (05:21:05)
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